
Hay una diferencia enorme entre calentar una habitación y calentar una cama. Lo primero cuesta cientos de vatios y media hora; lo segundo se puede hacer con lo que gasta una bombilla. Después de probar el calefactor para el baño la semana pasada, tocaba resolver el otro gran momento frío del día: meterse entre unas sábanas heladas en una casa sin calefacción de noche. La solución clásica es un calientacamas, y el más vendido en Amazon España con mucha diferencia es el medisana HU 665, un cubrecolchón eléctrico de 150 x 80 cm que cuesta 29,95 € IVA incluido.
Es el nº1 en Calientacamas y cubrecolchones eléctricos y acumula 4,2 estrellas sobre 5 con más de 25.500 opiniones, una cifra que pocos productos de hogar alcanzan. Lleva años en el catálogo (hay reseñas desde 2015 de gente que sigue usándolo), así que hay datos de sobra sobre cómo se comporta a largo plazo. Te cuento qué hace, cuánto consume, qué pegas tiene y si compensa frente a una manta eléctrica normal.

Conviene aclararlo porque Amazon los mezcla en la misma búsqueda. Una manta eléctrica se pone por encima, en el sofá o sobre el edredón, y la usas despierto. Un calientacamas (también llamado cubrecolchón eléctrico o «calienta cama») va debajo de la sábana bajera, directamente sobre el colchón, y su trabajo es que la cama esté templada cuando te acuestas. El calor sube hacia ti y queda atrapado bajo el edredón, por lo que necesita mucha menos potencia que una manta que irradia hacia el aire.
Esa diferencia explica por qué el HU 665 funciona con solo 60 W y por qué la mayoría de las reseñas negativas tienen el mismo origen: gente que lo pone encima del sofá sin taparlo y se queja de que «no calienta». No es que no caliente; es que está diseñado para funcionar cubierto. La propia medisana lo indica en las instrucciones y una de las reseñas más votadas en español lo resume perfectamente: «solo funciona tapada, pero es muy buena».
La rutina que describen casi todos los compradores es la misma y coincide con la mía con este tipo de aparatos: lo enciendes en el nivel 3 unos 15-20 minutos antes de acostarte, y cuando te metes en la cama está caliente de arriba abajo. Una vez dentro, bajas al nivel 1 o 2 para mantener, o lo apagas directamente, porque el calor acumulado bajo el edredón dura un buen rato.
El mando es de los sencillos: un selector deslizante con las posiciones 0-1-2-3 y un piloto. Ni pantalla ni temporizador programable ni app. Para algo que vas a manejar a oscuras y medio dormido, lo prefiero así. El cable entre el mando y el cubrecolchón es lo bastante largo como para dejar el mando en la mesita.
Sobre la colocación: se extiende sobre el colchón, con el conector en el lado de los pies o a un lado (donde te venga mejor el enchufe), y se pone la sábana bajera encima. No lleva gomas ni elásticos, pero con la bajera ajustable queda sujeto sin problema. Es importante que quede plano, sin dobleces; es la norma con cualquier textil eléctrico y el manual insiste en ello.

Aquí es donde un calientacamas gana por goleada a cualquier otra forma de no pasar frío en la cama. El HU 665 consume unos 60 W en el nivel 3, y bastante menos en los niveles 1 y 2. Un comprador que lo midió con un enchufe medidor lo confirma en su reseña (medisana lo anunciaba al principio con 100 W y lo corrigió).
Hagamos la cuenta con una tarifa de unos 0,15-0,20 €/kWh: una hora al máximo cuesta alrededor de un céntimo. Si lo usas 20 minutos para precalentar y luego una hora en nivel 1, no llegas a 2 céntimos por noche; el mes entero de invierno sale por menos de un euro. Compáralo con los 30-40 céntimos por hora de un radiador de 2000 W en el dormitorio, o incluso con los 15-20 céntimos de media hora del calefactor que analicé la semana pasada. Para dormir caliente, no hay nada más barato.
Además, gracias al apagado automático a las 3 horas, no hay riesgo de que se quede toda la noche encendido si te duermes con él en marcha. Eso tiene una cara B de la que hablo más abajo.
Un textil eléctrico sobre el que vas a dormir tiene que estar bien hecho, y en esto medisana tiene reputación: es una marca alemana especializada en aparatos de salud doméstica (tensiómetros, básculas, termómetros) con cuatro décadas de historial. El HU 665 incorpora protección contra sobrecalentamiento que corta la corriente si detecta una temperatura anómala, y el tejido cumple el estándar OEKO-TEX, que garantiza ausencia de sustancias nocivas en contacto con la piel.
Para el lavado, el mando se desenchufa del cubrecolchón y el textil se puede meter en la lavadora en programa delicado. Después hay que dejarlo secar completamente extendido, sin escurrir ni retorcer, y sin usarlo hasta que esté seco del todo. Lo habitual es lavarlo una o dos veces por temporada, ya que va debajo de la sábana y no se ensucia como una manta.
Dos normas de sentido común que aplican a cualquier calientacamas: no usarlo doblado ni arrugado, y no dejar que personas que no puedan manejar el mando por sí mismas (niños pequeños, personas dependientes) duerman sobre él sin supervisión.
Vamos con las pegas, que las hay. La principal, y aparece una y otra vez en las opiniones de cuatro estrellas, es que el apagado automático a las 3 horas no se puede desactivar. Para la mayoría es una ventaja de seguridad; pero si eres de los que quieren dormir toda la noche en nivel 1, tendrás que despertarte para volver a encenderlo. Un comprador lo resume con gracia: «si no fuera por el apagado automático le daría un 10». Si ese es tu caso, busca un modelo con temporizador regulable, que suele costar el doble.
La segunda es el tamaño: 150 x 80 cm cubre una cama individual o media cama de matrimonio. Para una cama de 135 o 150 cm compartida, o bien compras dos unidades (una por lado, con el bonus de que cada uno elige su nivel) o vas a la versión XXL de 150 x 160 cm, que cuesta 53,99 €. Ojo con las expectativas: incluso la XXL tiene un único mando, así que no hay control independiente por zona.
Y la tercera, ya comentada: si lo usas destapado (encima del sofá, sin nada encima), el calor apenas se nota. Está diseñado para ir bajo una sábana y un edredón. Hay un 10 % de reseñas de una estrella, y buena parte son por esto, por unidades que llegaron defectuosas (medisana y Amazon las cambian) o por alguna que dejó de funcionar al cabo de un par de inviernos.

Con 25.594 valoraciones y una media de 4,2, el reparto es un 65 % de cinco estrellas, un 15 % de cuatro, un 7 % de tres, un 3 % de dos y un 10 % de una. Es una nota muy sólida para un producto tan masivo, y las reseñas son especialmente útiles porque cubren más de una década de uso.
Lo que más se repite en positivo: «la cama caliente en 20 minutos», «consume muy poco», «el apagado automático da tranquilidad», «ayuda a dormirse antes», «calidad alemana a buen precio», y muchos casos de compra repetida (padres que lo compran para sus hijos, gente que lo lleva a la casa del pueblo). Varios usuarios con problemas de espalda o de frío en los pies comentan que ha cambiado sus noches de invierno.
En negativo: el apagado fijo a las 3 horas, la sensación de que «no calienta» cuando se usa sin tapar, y casos aislados de fallo prematuro. Es exactamente el patrón que se ve en los calientacamas de Imetec, Beurer o Cecotec de precio similar; no hay nada específico del HU 665 que deba preocupar.
En la misma franja de precio compite el Cecotec HeatConfort Calma, una manta (no calientacamas) de 160 x 130 cm con 10 niveles y 115 W por unos 33 €, que es más versátil para el sofá pero con muchas menos opiniones (unas 600, con 4,3). Imetec tiene calientacamas individuales con temporizador regulable por unos 45-50 €, y Beurer (otra marca alemana de salud) se mueve entre 40 y 60 € con funciones similares y a veces con doble mando en las tallas de matrimonio.
¿Por qué elegir el medisana? Porque a 29,95 € es el más barato de las marcas serias, tiene el respaldo de más de 25.000 opiniones y una trayectoria de más de diez años en el mercado que ninguno de los competidores puede igualar. Si necesitas temporizador programable o control por zonas, entonces sí, Imetec o Beurer te cobrarán el extra con razón.
Te lo recomiendo si tienes una cama individual (o quieres uno por lado en la de matrimonio), si vives en una casa sin calefacción nocturna o prefieres no encenderla para dormir, si eres de pies fríos, si quieres reducir la factura de la luz sin renunciar a dormir caliente, o si buscas un regalo práctico para padres, abuelos o estudiantes que viven fuera. También para una segunda vivienda o casa rural donde la cama siempre está helada al llegar.
No te lo recomiendo si quieres que esté encendido toda la noche sin interrupción (el apagado a las 3 horas te molestará), si buscas una manta para el sofá (compra una manta eléctrica, no un cubrecolchón), o si tu cama es de 150 o 160 cm y quieres cubrirla entera con un solo aparato y control doble; en ese caso, mira los modelos de matrimonio con dos mandos.
Sí, y es de las compras de hogar con mejor relación coste-beneficio que he analizado este año. Por menos de 30 euros tienes una cama caliente en 20 minutos, un consumo de céntimos por noche, apagado automático, protección contra sobrecalentamiento y un textil lavable de una marca alemana con 40 años de historia. Su puesto de nº1 en calientacamas con más de 25.000 opiniones lo dice todo sobre la aceptación que tiene.
Sus dos limitaciones (el apagado fijo a las 3 horas y la talla individual) son cuestiones de diseño que conviene conocer antes de comprar, no defectos. Si encajan con tu forma de dormir, es difícil gastar mejor 30 euros de cara al otoño. Y como en septiembre todavía no ha empezado la demanda fuerte, ahora mismo hay stock; en noviembre este tipo de productos suele agotarse o subir de precio.
Precio y disponibilidad comprobados el 15 de septiembre de 2026. Los precios en Amazon cambian con frecuencia; comprueba el importe final antes de comprar. Como afiliado de Amazon, este blog obtiene ingresos por las compras adscritas, sin coste adicional para ti.